
La infelicidad es un estado estrictamente necesario, pues se precisa de ser infeliz para poder comparar y saber así qué es la felicidad y cuándo la estamos experimentando. De esta manera, todos hemos pasado por malos momentos que han nublado nuestras vidas y, aunque hemos terminado saliendo adelante, mientras estamos inmersos en ellos nos sentimos como si estuviésemos en un callejón sin salida, en un túnel sin final. Pensamos que jamás lograremos superar esa situación; y nos sentimos tan mal, que pretendemos independizar nuestro dolor del resto del mundo, creyéndonos que somos los primeros en sufrir algo así y que ningún padecer en el mundo es comparable al nuestro. Por eso mismo, cuando hablamos acerca de ello con alguien (porque esa es otra, al sufrimiento y la soledad les encanta la compañía; las hace sentir comprendidas, compadecidas, escuchadas) y ese alguien comparte con nosotros su tragedia personal, tendemos, subconscientemente, a minimizar sus problemas y exagerar los nuestros. Porque la vida, señoras y señores, es como si se tratase de una especie de competición por ver quién es y tiene más en todo. Absolutamente todo.
Pero independientemente del carácter competitivo que el ser humano tiene por naturaleza, hoy prefiero hablar del dramático. Como ya he dicho, nos encanta dramatizar nuestras vidas y engrandecer nuestros problemas; aunque estemos sufriendo, nos fascina sentirnos como los protagonistas de una historia de tragedias y enredos. Y como toda historia de ese estilo que se precie, buscamos un final feliz que proporcione solución a todo.
¿Dónde está el problema? En que adoptando esa actitud, y sin ser conscientes de ello, establecemos un círculo vicioso que nos sumerge en algo más eterno que las películas de "El señor de los anillos" y nos aleja de ese final de cuento un poquito más: exageramos y engrandecemos nuestros dramas y problemas, y los contamos tantas y en tan repetidas ocasiones que terminamos por creérnoslos nosotros mismos. Siendo así, nuestra mente se convence de que nuestro dolor es mucho peor y más grave de lo que verdaderamente es, y eso nos hace creer que la salida del túnel está mucho más lejana. ¿Lo ven? Está todo estrechamente vinculado.
Al final, y como es evidente, terminamos levantándonos y pasando página (pues, entre otra de sus virtudes, el ser humano cuenta con el que yo denomino "don de hierro", o capacidad para sobreponerse de situaciones realmente devastadoras), pero lo hacemos mucho más tarde que si, desde un principio, hubiésemos admitido que nuestro padecer es ridículamente pequeño en comparación con el de otros. Y es precisamente por eso, en mi opinión, por lo que a las personas optimistas les ocurren cosas muchísimo mejores que a las normales o pesimistas: porque ellas se toman la vida y sus conflictos mucho menos en serio.
Claro, que ese es un privilegio excepcional con el que cuentan pocas personas, pues, tal y como reza la cabecera de este artículo, el ser humano es dramático por naturaleza. Está innato en él.
wow...increíble post....
ResponderEliminarel ser humano es egocentrico cuando tiene un problema por norma general...es cierto,lo dramatizamos,es complicado ponerlo en practica pero cuando algo realmente grave sucede deberiamos desdramatizar todo lo q suceda despues....porque no merece la pena,pero es complicado dependiendo de la persona....
bravo!! encantada de conocerte!! gracias por tu comment...ni q decir q te sigo! y te cuento q esos shorts eran muy chulos! pero...iba con el tiempo justo...y creo q los q me probe tenian un defecto (una pierna mas larga q la otra del tejido) entonces los deje...
y ya voy bien ya!! jajaja Bss!!
elrincondeisag.blogspot.com
vaya ando torpe no se como seguirte!! ja ja ja
ResponderEliminar¡Muchas gracias por comentar, Isa! Me alegra que te haya gustado el post, y no te preocupes, que ya encontrarás otros shorts que merezcan más la pena :)
ResponderEliminarNo, es que no puedes seguirme porque no tengo puesta esa opción; me conformo con que te pases, me leas de vez en cuando y, si te apetece, me comentes :D
Por cierto, yo estoy igualmente encantado de conocerte ^^
¡Un beso!
Cuánta razón tienes! Me has dejado sin palabras...
ResponderEliminarUn beso y sigue escribiendo post tan conmovedores.
¡Gracias, de verdad!Me alegra un montón que os haya gustado el post, y tranquila, que pienso ir actualizando el blog con frecuencia :D
ResponderEliminar¡Un beso fuerte!
hoy dia...he empazado a seguirte, y ahora mismo...estaba triste, y tus palabras me han ayudado con eso...!!! y me he sentido tan identificada...con lo que describes...
ResponderEliminardesde hoy estoy contigo!!
http://srtatattoo.blogspot.com
¡Muchas gracias, Desi! Me alegra saber que mis palabras, además de servirme como desahogo al publicarlas, también sirven de ayuda a los demás :)
ResponderEliminar¡Un beso muy fuerte, y espero seguir viéndote por aquí a menudo!